Si bien es cierto que el sistema educativo dista mucho de lo que fue en 1830 y que tampoco el hijo de Lincoln asistía a una escuela hispano hablante, es impactante descubrir en esta carta lo poco que hemos cambiado.
Comparto la imagen de un recorte de prensa que a su vez compartió una querida amiga en una de las redes sociales:
Sé que pido mucho, pero vean lo que pueden hacer, queridos profesores...
